Las cláusulas del contrato de franquicia que más caro te pueden salir
Un contrato de franquicia lo redacta el franquiciador, para proteger al franquiciador. Eso no lo hace abusivo por defecto, pero sí significa que nadie va a señalarte las cláusulas que te convendría negociar — tienes que saber que existen y por qué importan. Estas son las cinco que más peso tienen en la relación a largo plazo con la marca.
¿Qué tan amplia o ambigua es la zona protegida?
Es la cláusula que determina si el franquiciador puede abrir otro local suyo (o de otro franquiciado) cerca del tuyo. Cuanto más ambigua sea la definición del territorio, menos te protege — y la diferencia entre una definición clara y una vaga no siempre es evidente a simple vista.
¿Automática, o a criterio unilateral del franquiciador?
La mayoría de los contratos duran entre 5 y 10 años. Lo que importa no es solo el número, sino quién decide si se renueva al terminar y en qué condiciones económicas — un punto que suele quedar redactado de forma poco favorable al franquiciado.
¿Cuánto tiempo y en qué radio, tras acabar el contrato?
Es la cláusula que más se olvida revisar y la que más limita tu salida: te impide montar un negocio similar durante un tiempo después de dejar la red, aunque la relación termine sin culpa tuya. El alcance real (tiempo y territorio) varía mucho de un contrato a otro.
¿Sobre facturación bruta o neta? ¿hay mínimos garantizados?
El canon variable (royalty) suele ser un porcentaje mensual de tus ventas. La forma exacta en que se calcula — y si existe un mínimo garantizado que se paga siempre, factures lo que factures — puede suponer una diferencia relevante en los meses de menor actividad.
¿Qué penalización hay si tienes que salir antes de tiempo?
Nadie firma pensando en el divorcio, pero hay que saber cuánto cuesta antes de casarse. La forma en que se calcula la penalización por salir antes de tiempo puede ser la diferencia entre cerrar de forma ordenada o quedar atado a pagos durante años.
Lo que no cambia: cada cláusula depende del resto
Ninguna de estas cinco se lee de forma aislada. Una cláusula de no competencia larga puede ser razonable si la duración del contrato es corta; un canon algo más alto puede compensarse con un territorio muy protegido. Por eso una revisión de contrato no es solo detectar una cláusula problemática, sino ver si el conjunto está equilibrado — y qué margen real hay para negociar antes de firmar, no después.
Así lo hacemos en Cacheiro Asesoría de Franquicias
No nos quedamos en explicarte qué cláusulas mirar: revisamos tu contrato completo, cláusula por cláusula, y lo comparamos con lo que es habitual (y razonable) en el sector, no con una opinión aislada.
El resultado es una lista concreta de qué está bien tal como está, qué es de riesgo y qué merece la pena pedir que se cambie — antes de firmar, cuando todavía hay margen de negociación, no después.
- Revisión completa del dossier precontractual y del contrato, no solo de las cláusulas más conocidas
- Comparativa con lo habitual en el sector, cláusula por cláusula
- Lista concreta de qué pedir cambiar antes de firmar